encaje de bolillos , bisutería, gemoterapia

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miércoles, 10 de febrero de 2010

Viajes y congresos

Los congresos tiene dos cosas buenas: las actividades complementarias y la vuelta a casa. Digo esto porque, como casi todos sabéis, he pasado cuatro días en Málaga en el II Congreso Internacional de la AE-IC.
Los congresos, en términos generales, están bien, sirven para reunir a los profesionales de un mismo tema, se les da la oportunidad de que se reafirmen en lo importantes que son para la sociedad, hay lugar para posicionarse, para reencontrar a antiguos amigos y colegas, ponerse al día de lo que han hecho los unos y los otros, desde la última vez que se vieron y comparar quien ha hecho cosas mas importantes en el tiempo en que no se han visto. También hay lugar para criticar, conspirar, trepar,....
Luego viene el capítulo de las comidas, recepciones y actos lúdicos varios, que irremediablemente te dejan el estómago hecho polvo para las siguientes dos semanas y por último la falta de sueño, amen de otros excesos, que te terminan de arreglar el cuerpo, dejándolo muy perjudicao para los restos.
Entre las cosas buenas de este viaje, el homenaje que me dio mi amigo Luís Domingo, un chuletón a la piedra, con un buen cuenco de lechuga fresca y un estupendo vino de Ribera del Duero, también el reencuentro con mi amiga y colega Carmen Fuente, ex directiva de ONO y a la que no veía desde hacía mas de quince años. Lo peor, el ardor de estómago con el que volví a Madrid después de varios días cenando de riquísimas, pero indigestas, tapas malagueñas variadas y comiendo de pie en la Universidadde Málaga: pizza, pescaíto frito, fiambre, embutido y hasta porra antequerana.
En fin, lo dicho, lo mejor de los viajes...la vuelta a casa.

3 comentarios:

  1. Confío en que te recuperes del apartado estomacal alimentando el espíritu de buena música. Además para que te acuerdes de la estupenda ponencia que has presentado, te acabo de mandar una invitación para que accedas a spotify. Mañana hará un año que salimos por la puerta grande con un cum laude bajo el brazo. Vale, dejaremos un homenaje gastronómico con el que celebrar el aniversario para más adelante. Seguimos en sintonia, con DAB, sin DRM o a golpe de RDS moviendo el dial... buzz (que dice Gmail).

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  2. El homenaje fue mutuo y lo de menos, creo, fue el medio kilo de carne de buey que fuimos sólo calentado sobre la piedra, lo mejor fue la charla, la campañía, el tener de nuevo la oportunidad de arreglar lo que no tiene arreglo: este mundo loco. ¡Quién sabe! Quizá no tenga arreglo porque no lo necesite: ¿y si estuviera bien así? Recupérate pronto.

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  3. Cuanto me alegro que lo pasaras tan bien en mi provincia, especialmente disfrutando, cuando hubo ocasión, de la buena gastronomía de esta tierra, en la que no solo hay pescaito frito, y de los encuentros, re-encuentros profesionales y de amigos. Ya sabes que en esta vida todo tiene un peaje, pero al final el recuerdo que queda siempre es el de los buenos momentos.

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