lunes, 11 de abril de 2011

Que no falte de ná


Se fue marzo, que ha sido un mes muy especial, primero los carnavales, el fin de semana siguiente comenzaba la semana de fallas y cuando terminaron estas, empezaron en Castellón, las fiestas de La Magdalena, en las que se conmemora la fundación de la ciudad. ¡¡Que trajin!!
El origen de las fiestas de La Magdalena es el traslado de la ciudad desde la colina de la Magdalena hasta la llanura y el litoral, en 1251. Esto se conmemora cada año con la Cabalgata del Pregó, un desfile de carácter mitológico, histórico y popular. Las fiestas comienzan, el tercer domingo de cuaresma y se extienden a lo largo de toda la semana.
Los que me conocéis sabéis que voy con frecuencia a la Universidad Jaume I de Castellón, en la que tengo amigos y compañeros entrañables. Participo en el Master en nuevas tecnologías y procesos de innovación en comunicación y este año mi amiga y compañera María Soler, programó mi participación en el Master, para el fin de semana en que comenzaban las fiestas. Mis compañeros de la Universidad se han volcado para que disfrutara estos días.  Jose nos preparó una estupenda cena a base de tapas y champagne (nada de cava) bien frío, en su caseta de la feria de la tapa y la cerveza, que lleva once años organizando y en la que participan los restaurantes de la ciudad. Javier y María, me llevaron a comer al Puerto de Castellón, el día que volvía a Madrid.
Estela, que está en la Comisión de Fiestas, nos dio pases especiales para la primera mascletá y para el Pregó. Estela y su marido, Pedro, nos llevaron el sábado por la noche al antiguo matadero, en el que las collas preparan las gaiates, un esclat de llum sense foc ni fum, que recuerdan los faroles utilizados por los primitivos castellonenses cuando descendieron de la montaña para establecerse en la Plana, las llevaban atadas con una cinta a la garrota, para que los mas pequeños no se perdieran, en la noche. Las gaiates, verdaderos monumentos en madera tallada y vidrio pintado como falsa vidriera, desfilan por la ciudad la noche del primer domingo de fiestas, iluminadas por bombillas led.


La representación del Pregó, desde 1992, es cosa de  La Colla del Bacalao. En ella encontramos los acontecimientos que se sucedieron en la costa de Castellón durante los siglos XVI y XVII, después de su fundación, como villa medieval.

La ciudad recibía  las amenazas constantes de los corsarios berberiscos, procedentes del norte de África, los mas famosos: Los hermanos Barbarroja.
Los ataques de los corsarios llevaron a la ciudad y al resto de los municipios del litoral, a la construcción de torres centinelas, para advertir a los pobladores de la llegada de los africanos, de esta manera, la población se preparaba para defenderse del enemigo, que venía de las costas de Argelia y Túnez. Como no hay piratas berberiscos, sin odaliscas, aquí estaban ellas:
 Unas bailan, otras guerrean y otras..trabajan.

 
Los ataques eran tan frecuentes, que el rey Felipe II envió a la villa de Castellón, al ingeniero de la corte, Juan Bautista Antonelli, para que dirigiera la construcción de sus murallas defensivas.Y como no hay fiestas mediterráneas sin sus reyes, sus gigantes y sus cabezudo, pues tambiénaquí estaban
Desde aquí quiero dar las gracias a mis amigos y compañeros de la UJI, por estas fiestas inolvidables.

2 comentarios:

  1. Excelente entrada. Además ilustrada con fotografías que nos dan una idea de lo bien que lo pasas... ¡para ponernos los dientes largos! Seguro que esta Semana Santa también "guerreas y trabajas" con alguna de tus múltiples actividades. Seguro que nos vuelves a sorprender en el siguiente post. Gracias por tener al día a los seguidores del blog y darle una continuidad cierta. Felices vacaciones.

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  2. Con Nacho no hay forma de llegar el primero a la lista de comentarios. Yo creo que Adelaida te avisa con antelación para que no pierdas el puesto de Rafa Nadal. Hoy seré irreverente: menos historia y menos "valenciá"; lo que queremos, querida profe, es una foto tuya en el Blog, vestida de fallera mayor, o si eso en Castellón no se lleva, vestida de mora... o sea, desvestida de mora. Que no sólo de pan vive el hombre.

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