Con los exámenes del pasado viernes, he terminado la primera parte de mi actividad universitaria por este curso. Ahora queda corregir mas de doscientos ejercicios, pero eso está en el sueldo.
Hoy ha tocado hacer pan y a eso vamos:
Las harinas son de cultivo ecológico y las compro por Internet a sus productores,Rincón del Segura. La miel se la compro a los apicultores deEl Berrueco, el lugar en el que vivo, cuando no tengo que dar clases en la Universidad.
Empezamos por pesar las harinas: 300 gramos de harina blanca de trigo con germen, 100 gramos de harina blanca de centeno, 100 gramos de harina de trigo semi integral. Luego el agua, 300 c.c. de agua caliente y además una cucharada de miel, otra de gluten de trigo, un pellizco de sal, un sobre de levadura Royal para panadería, unos cuantos tomates secos que he hidratado y macerado durante varias semanas en aceite de oliva virgen extra, al que he añadido hierbas aromáticas y especias varias, cebolla frita deshidratada, de la que venden en IKEA, esta es la única concesión a lo no ecológico. En lugar de tomate y cebolla, se puede añadir queso parmesano, orejones de albaricoque, frutos secos, cereales, especias…lo que se nos ocurra. Si le añadimos huevos, muesli y una mayor cantidad de miel, tendremos un pan dulce, ideal para el desayuno.
Debo decir que los establecimientos lidl venden unas maquinas estupendas, a un precio muy interesante (unos cuarenta euros) en las que resulta muy fácil hacer el pan.
En mi máquina pongo los ingredientes por este orden: aceite, sal, miel disuelta en el agua templada, harinas, gluten y lo último la levadura. La máquina se ocupa del amasado y la fermentación y al llegar a este punto te avisa con unos pitidos para que le añadas lo que quieras, este es el momento de poner la cebolla frita y el tomate cortado en tiras. El proceso completo en máquina dura tres horas y cuarto, pero yo solo le he dedicado unos diez minutos a preparar y añadir los ingredientes. Cuando el pan se acaba de cocer, la maquina te avisa de nuevo, es el momento de desmoldar y poner a airear sobre una rejilla, tapándolo con un paño de algodón. Cuando pasen unos minutos, el pan estará listo para disfrutar.
Desde hace un rato, toda la casa huele a pan horneandose, solo faltan veinte minutos para sacarlo. ¡¡uuumm!!

